Por entonces, un señor temible y cruel imponía su ley en el país. Al ver a Moriona, quiso hacerla su esposa. <<Señor – dijo ella-, no puedo obedecer tus órdenes porque estoy prometida a un pastor >>. <<Obedece o morirás>>. Como la joven se resistiera, desenvainando su sable, traspasó el corazón de la desdichada y, desde lo alto del acantilado, precipitó su joven cuerpo en las olas. Los dioses de mar que habían asistido impotentes a la escena, la recogieron. La historia no dice si la convirtieron en sirena.. Peró sí que la sangre que corrió de su herida fue a solidificarse en las rocas del fondo, formando una multitud de flores rojas. Por esto, en Túnez al coral se le llama Moriana..
miércoles, 3 de diciembre de 2014
LA LEYENDA DEL CORAL ROJO
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